UAI | Andrés Kuhlmann, Gerente General Transelec
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Andrés Kuhlmann, Gerente General Transelec

01 de agosto de 2016 | Escrito por UAI CORP

Empresa realizó programa de entrenamiento en liderazgo en el CEE UAI.

Transelec es el principal proveedor de sistemas de transmisión en alta tensión de Chile. Con 10.000 kilómetros de líneas de transmisión, la empresa cubre un 100% de la energía del Sistema Interconectado del Norte Grande (SING) y el 91,3% del Sistema Interconectado Central (SIC).

Según explica Andrés Kuhlmann, Gerente General, la empresa tiene el gran desafío de enfrentarse a un cambio cultural, y una de las maneras de hacerlo es través del liderazgo ejercido por su alta plana ejecutiva.

Es por eso, que en 2014 Transelec desarrolló su Centro de Formación en Liderazgo que tiene como objetivo potenciar las habilidades directivas de liderazgo de sus altos ejecutivos. Para llevarlo a cabo, requirió el apoyo del Centro de Educación Ejecutiva de la Universidad Adolfo Ibáñez.

Una de las actividades del Centro de Formación en Liderazgo de la compañía fue la realización de un Programa de Entrenamiento en Liderazgo, donde ya se graduaron las primeras 48 personas, dentro de las que se encuentran Vicepresidentes, Gerentes, Subgerentes, Jefes y Supervisores, e incluso el Gerente General.

¿Por qué decidieron como empresa implementar el Centro de Formación en Liderazgo y realizar las actividades del Programa de Entrenamiento en Liderazgo?

En Transelec teníamos desafíos muy grandes y la gran mayoría se relacionaban a cambios culturales. Este reto es aún más desafiante en empresas como la nuestra, donde hay muchos técnicos que necesitan explicaciones como: por qué están haciendo las cosas, cuáles son las metas, y cuáles son los éxitos que ha tenido la compañía.

Y para poder cumplir con esas inquietudes de los técnicos es clarísimo el rol que cumplen los líderes, por lo que sentimos la necesidad de cambiar la mentalidad de éstos. No sacábamos nada con tener un grupo ejecutivos de excelencia si no teníamos un liderazgo parejo en todos ellos.

La solución no era un par de buenos cursos para algunos ejecutivos, sino un programa que entregara un shock para todos los líderes de la compañía de una vez, y así pudieran interactuar y conversar un mismo idioma. Pero no existía un producto tan masivo y que se adaptara a la realidad de la empresa.

¿Por qué tomaron la decisión de trabajar con el Centro de Educación Ejecutiva de la Universidad Adolfo Ibáñez? ¿Cuál es el valor que encontraron en él?

Hay varias escuelas de negocios con buena reputación en Chile. Las recorrimos todas, y la única que fue capaz de entender el problema de nuestra empresa fue la Universidad Adolfo Ibáñez a través de su Centro de Educación Ejecutiva. Además, esta institución invirtió mucho tiempo (más de un año) en ayudarnos a formalizar la idea y luego diseñar un programa adaptado a nosotros. Eso yo lo valoré desde un principio.

Como alumno, ¿Cuáles fueron los principales aprendizajes o capacidades instauradas en el programa?

Los programas fueron diferenciados por grupos de personas. Al menos en mi grupo, y a pesar de estar conformado por muy buenos profesionales, teníamos un problema de trabajo en equipo entre nosotros: no estábamos preparados para tener conversaciones difíciles, por lo que muchas veces terminaban mal o gastábamos mucha energía en mantener un buen ambiente. Esto se debía a que no nos conocíamos lo suficiente, tenemos personalidades muy fuertes, y estábamos enfrentados a desafíos exigentes.

La actividad que mejor nos hizo como grupo fueron los coaching individuales y grupales, en los que realmente aprendimos a trabajar en equipo. Luego de haber pasado por eso, el cambio fue notable, incluyendo para mí.

¿Cómo fue la experiencia de haber trabajado con el CEE UAI?

Muy agradable. Lo más destacable fue la labor de los profesores, quienes no estaban en una carrera por pasar materia, sino en una carrera tras un objetivo. Además, los académicos proyectaban compromiso y se iban adaptando a los requerimientos del grupo.

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